Nos dieron en lo que más nos duele: padres y familiares

A LA OPINIÓN PÚBLICA INTERNACIONAL

A nuestros hermanos mexicanos.
Al gobierno de nuestro país.

El 11 de marzo, el día que tenían que volver nuestros hijos a nuestra querida patria, en un modesto hostal del ecuador arropados con la solidaridad de este hermano pueblo, de decenas de miles de mexicanos y de organizaciones de derechos humanos como la Asociación Latinoamericana para los Derechos Humanos (ALDHU) constituimos la asociación de padres de hijos masacrados en Sucumbíos, Ecuador el 1º de marzo.

El crimen de lesa humanidad que se cometió, el terrorismo de Estado tiene rostros y nombres de responsables, desde oficiales militares de segunda hasta autoridades de muy altos niveles.

No volveremos con el cuerpo de Lucía profundamente lesionado física y emocionalmente, no con las cenizas de nuestros hijos, los cuerpos despedazados por las bombas asesinas, los repatriaremos como testimonio horrendo de lo que nunca debió ocurrir.

El gobierno mexicano no puede quedar en silencio, condenó el bombardeo, que condene sus consecuencias. El silencio es cómplice y puede convertirse en una cobardía de Estado. Tenemos derechos, los ejerceremos hasta nuestro último aliento.

Nuestro dolor se convertirá en gritos, en expresiones de rebeldía como las que alentaban a nuestros hijos a la vida, a una vida que amaban y por la que lucharon.

Iremos tras los culpables, desde México o en cualquier parte del mundo donde encontremos la verdad y la justicia. Nos dieron en lo que más nos duele. Nos quitaron a todos los mexicanos jóvenes ejemplares, su presencia física no estará con nosotros, pero sus ideales siempre.

Atentamente

Padres de familia y familiares de las víctimas del 1 de marzo de 2008.

Quito, Ecuador, 17 de mazo 2008.

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