A Álvaro Uribe le urge una guerra
Por José Steinsleger
En noviembre pasado, la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado, Rosario Ibarra de Piedra, solicitó al gobierno federal el retiro del plácet al susodicho embajador [Luis Camilo Osorio] por “coordinar las actividades en México de agentes colombianos encubiertos”.
Y vea usted. El 10 de abril apareció en un periódico capitalino un reportaje a plana entera, intitulado con grandes letras que decían: “Ubican a dirigente sindical como el nexo con las FARC”. Naturalmente, las fuentes del estoico chayotero que firma el brulote provenían de la famosa computadora atómica de Raúl Reyes, el abatido comandante de las FARC. ¿Quién era el vínculo con el tal “dirigente sindical”? ¡Acertó! Rosario Ibarra de Piedra…
